Esperaré callada...
escribiré un millón de acordes...
y los lanzaré todos al mar...
El canto de un ruiseñor,
la sonrisa de un cuadro,
la mirada de un espejo,
el silencio de una eternidad...
Te enviaré susurros de algodón...
y los lanzaré todos al mar...
[In memorian Tyler Durden]
Hay que volar en este tiempo, a dónde?
Sin alas, sin avión, volar sin duda:
ya los pasos pasaron sin remedio,
no elevaron los pies del pasajero.
Hay que volar a cada instante como
las águilas, las moscas y los días,
hay que vencer los ojos de Saturno
y establecer allí nuevas campanas.
Ya no bastan zapatos ni caminos,
ya no sirve la tierra a los errantes,
ya cruzaron la noche las raíces,
y tú aparecerás en otra estrella
determinadamente transitoria
convertida por fin en amapola.
Te dejé caer,
y me rompiste en pequeñas plumas.
Querias volar,
y te abrazabas al cielo...
y al mar.
Te vi llorar,
y me dijiste:
"nunca supe amar".